Yo he visto esas manos partir la primavera en dos mitades
y arrancar de raíz el invierno que crecía dentro.
Yo he visto esos ojos
sonreír.
Y juro que jamás he visto un paisaje comparable
a tus labios creando un nuevo tiempo verbal
y encendiendo hogueras donde quemar viejas leyendas
donde sentarnos a tomar un respiro y dejar que nos miren las estrellas.
Te he visto abrir las alas, lastimadas de estar cosidas al suelo.
Y me pregunto cuándo vas a dejar de ser el pájaro en mano
para salir volando con los ciento.

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