En realidad sería injusta si dijera que no sirvió para nada. Desde que llegaste todo fue un poquito mejor. Compré un coche. Encontré un trabajo. Me creció un montón el pelo. Destrocé la puerta izquierda del coche. Empecé a escuchar canciones en inglés y a darle importancia a la música, no sólo a la letra. Añadí películas rarísimas a mi lista de películas rarísimas por ver. Aprendí a mirar más, a reír mejor, a darme cuenta de que la paz es más necesaria que la alegría. Pensé que tal vez, al igual que tú, mi lugar estaba en no tener ninguno. Me di otra oportunidad. Por eso no me molestó tanto que no estuvieras. Porque, aunque nunca hubieras llegado del todo, tú ya te habías quedado para siempre.
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