lunes, 2 de febrero de 2015

Las palabras siempre están del otro lado.

'Miedo de ser dos
camino del espejo:
alguien en mí dormido
me come y me bebe'.


Háblame de mí. A mí, las palabras...

No puedo traducir la sustancia de mi mente. No existe lugar en este mundo para esos signos. Desearía crear un trazo, una palabra, un poema... Pero yo no soy capaz de crear. 
Soy solamente un cuerpo vacío que gime en medio de una masa convulsa que gime también.

En esta hora yo y las que debería ser nos encontramos en un lugar lleno de niebla.
-Tú nunca has sido fuerte -se burlan.
-Tú nunca has sido sincera -recrimino a una- y tú nunca has sido posible -a la otra.
Enmudezco. Ellas son las dueñas del lenguaje, lo modifican, lo deforman, lo traen a este lado. Ellas son las que existen, no yo. Tal vez la única manera de saberme, tal vez la única manera en la que existo sea contemplando una mancha de mi sangre en la pared, la línea de mis hombros abatidos, el diálogo silencioso entre mis manos y el mar.

Tengo miedo. Más bien, es el miedo el que me tiene.

Y estoy sola. Esta noche es cierta y tiene sed.
Y mis ojos están líquidos...

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